miércoles, 14 de febrero de 2007

...Una entrevista


Rónald González

Vida de dos pasiones

El fútbol y la familia
llenan la vida del ex
defensa costarricense.


Mónica Elizondo M.

Fue una invitación a una prueba con el Club Sport Uruguay, en el año 1986, el inicio de una gran etapa para Rónald González Brenes, pues después de participar en el grupo juvenil de dicho equipo, obtuvo en 1987 el campeonato con la segunda división, y avanzó a la máxima categoría del fútbol costarricense.
“El Club Sport Uruguay significa mi vitrina, mi puerta de entrada al fútbol nacional; siempre lo nombro porque ahí fue donde empecé. Estoy muy orgulloso de haber sido jugador del Uruguay de Coronado”, declaró González.
Su desempeño en primera división, dio paso a una convocatoria en el 89 para el mundial juvenil en Arabia Saudita, pero un año más tarde, como él lo afirma, llegó la convocatoria más importante de su vida, el llamado al primer mundial donde Costa Rica participaría: Italia 90. En ese evento, Rónald era el más joven de la delegación, y como recuerdo se trajo la anotación de un gol contra Checoslovaquia.
“La convocatoria de Italia 90 ha sido la convocatoria más importante de mi vida, digo yo que fue una puerta al fútbol internacional y de alta competición, ya que después de eso, me quedé año y medio en Europa y fue donde comencé a conocer más, me gané un puesto en la selección como capitán, me consolidé en mi equipo (que en ese momento era Saprissa) y el gol que fue el que me dio la oportunidad de que me contrataran en el exterior”, expresó el ex mundialista.
En el exterior, González jugó en cuatro países diferentes. El primer país del exterior donde intervino fue Yugoslavia, un país donde además de conocer y compartir culturalmente, sufrió los estragos de la guerra en el 91, por lo que se tuvo que ir para Austria.
Años más tarde, militó en países como México y Guatemala, donde según dice, no fue un cambio extremo y siempre vivió bien con su familia.

Su verdadero equipo
Después de jugar con Coronado, vino el Deportivo Saprissa. Este equipo, siempre fue la agrupación favorita de Rónald, “toda la vida he sido saprissista, desde pequeñito mis padres me uniformaban de Saprissa, siempre lo tuve”, recuerda.
“Jugar con el Saprissa fue todo, yo tuve la oportunidad de jugar en primera acá con el Herediano y Uruguay, a este último a pesar de que lo quiero muchísimo, no puedo compararlo con el nivel de Saprissa, su infraestructura, más consolidado, con mucho más afición…cuando la gente te quiere, te quiere, y estar con este equipo ha sido una de las más bellas experiencias de mi vida”, agregó el ex jugador saprissista.
Al cuestionarle que pensaba sobre la frase: “El significado de Saprissa no está en el diccionario, está en el alma” (Jorge Vergara), opinó que: “Lo que él quiso decir con esa frase, es que el verdadero saprissista tiene que sentirlo de corazón, osea, es un sentimiento que arraiga el amor a Costa Rica, a los colores, eso precisamente porque él dispuso que no tenía que haber extranjeros en el equipo, entonces, el jugador de Saprissa tiene que estar identificado con los colores, ser saprissista de corazón, vivir y sentir esa camiseta, no como antes que venían se ganaban una plata y se iban…aquí tienen que vivirlo”.
Experiencias con el plantel morado sobraron, pero tal vez la del Mundial de Clubes fue crucial para su carrera futbolística.
En el Mundial de Clubes realizado en Japón, logró disfrutar lo que no pudo cuando asistió al mayor con escasos 19 años, “este sí lo disfrute al máximo, estuvo lindísimo, bellísimo país, terminamos en tercer lugar dejando a Costa Rica muy en alto, jugué todos los partidos, me fue muy bien”, declaró con entusiasmo el ex jugador.
Además, reiteró su posición respecto del retiro: “Yo desde un principio hablé que me iba después del mundial, eso lo hablé muy claro…siempre quise terminar bien, como persona funcional, sin lesiones, sin problemas, sin tener que brincar de equipo en equipo, que la gente pensara que siempre fui un jugador deseado y no sobrado. Tomé la decisión de irme casi a mis 36 años, porque creo que ya era suficiente tiempo de jugar, suficientes viajes, concentraciones, estrés, problemas, osea, ya era el tiempo para terminar”.

Fuera de la cancha
Su vida fuera de la cancha se reduce al amor que siente por su familia, “Mi familia lo es todo, sin ellos prácticamente no sería nada. Todo se lo debo a ellos; en su momento a mamá que me cuidó, a mis hermanos que me apoyaron, a mi esposa que siempre ha sido una buena consejera y a mis hijos que son mi inspiración”, dijo con una voz suave. El Rónald que mostraba coraje en la cancha, se vuelve un hombre dulce, hogareño, pero sobre todo dedicado 100% a sus hijos, a los que deja todas las mañanas en la escuela y apoya en todas sus actividades extracurriculares.
Se desarrolló en una familia donde su papá los abandonó hace 30 años, situación que los unió con sus otros tres hermano y con su mamá. Desde chiquito asumió compromisos, papeles importantes como el de “criar como un padre” al menor de los hermanos, Jorge. Las vivencias de pequeño de este ser humano, generaron ese amor y respeto tan grande para con su familia, a lo igual como emitir todos esos valores ausentes en su infancia a sus dos retoños.

Después del retiro
Por el momento, González entrena al Saprissa de la segunda división junto con Enrique Rivers, está al tanto de sus dos negocios (una agencia de viajes y una tienda de electrónica en Cartago) y ayuda a su esposa con el bufete de abogados de su propiedad.
Pretende matricularse en un curso de inglés y trabaja para cumplir su mayor sueño: ser entrenador de fútbol. En cuanto a los rumores de su deseo por convertirse en representante de jugadores manifestó: “Lo de representar jugadores depende, depende de que Saprissa lo quiera hacer conmigo o tal vez yo más adelante lo pueda hacer independientemente, pero eso todavía lo tengo stand by”.
Así es Rónald González, apasionado por su familia y por el deporte que lo dio a conocer: el fútbol.

No hay comentarios: