lunes, 2 de julio de 2007

Monteverde: un mundo natural

Llegar a la Reserva Biológica de Monteverde, es como llegar a otro mundo, un mundo teñido de verde donde solo se respira paz.
Este bosque nuboso, ubicado en la provincia de Puntarenas, está habitado por miles de especies de flora y fauna que, con sus excéntricos colores, adornan los diferentes tonos verduscos del lugar.
Árboles cubiertos de musgo y de algunas plantas parásitas, flores, ciempiés, hormigas, ardillas, guatusas, pizotes, ranas, colibríes, tucanes, mariposas, abejones, monos cariblanca, congos, y el gran quetzal; son algunos de los animales que se pueden admirar en Monteverde.
Los rayos de luz que se cuelan por las copas de los árboles, iluminan los senderos donde los turistas se embriagan de las maravillas de tan majestuoso lugar, a la vez que escuchan las dulces melodías de los pájaros que revolotean en el ambiente.
Debajo de los puentes colgantes, se puede observar el agua cristalina que recorre las montañas y cae al río a bañar las piedras y hace su habitual recorrido; mientras que en los miradores, los turistas se dejan atrapar por el amplio paisaje.
Visitar Monteverde no estaría completo sin hacer un recorrido entre las copas de los árboles, y es por medio del canopy donde se puede viajar tan libre como un ave y sintiendo el golpe del viento en el rostro.
No es necesario irse tan lejos para disfrutar de uno de los mejores espectáculos naturales, el bosque lluvioso de Monteverde es todo un mundo que permite vivir la experiencia…

viernes, 2 de marzo de 2007

Más que un trabajo, algo que disfruté...





Celso Borges
Joven triunfador

A sus 18 años es un ganador que
acumula grandes experiencias y aun
tiene para más.



Mónica Elizondo M.


Crecer al lado de un padre exfutbolista y director técnico, como lo es Alexandre Borges Guimaraes, no hace dudar a Celso Borges al decir que desde niño quiso hacer del fútbol un estilo de vida.

Así es como desde los diez años de edad, Borges practica el deporte que es su gran pasión. De la escuela de fútbol del Deportivo Saprissa en Jardines de Tibás, fue escalando hasta llegar a la máxima categoría del balompié nacional con tan sólo 17 años.

El joven futbolista fue ascendido a la primera división de las filas moradas después de ocho años de trabajo en la institución. “Siempre me gustó el Saprissa…Más que un club, es el club que me vio crecer y me dio las bases para ser cada día un mejor futbolista. El ascenso a primera división es el premio a ocho años de trabajo”, aseguró Celso en su casa de habitación mientras jugaba con su perro “Chopin”.

Enseñanzas y experiencia en el equipo morado sobran, pero además de defender la camiseta con jugadores que de niño admiraba como Wálter Centeno, el jugador cuenta que: “Yo estoy a la par de José Francisco Porras, y es mucho lo que he aprendido, como humildad, perseverancia, confianza, liderazgo”.

Otro valor que Borges rescata del camerino es el compañerismo, por lo que ante la pregunta de quién es su mejor compañero contesta: “Todos, todos…Obviamente como uno está joven se lleva mejor con los jovencillos, con los recién ascendidos”.

Su labor de creatividad, control de balón, precisión en pases largos, potente remate de pierna derecha y buena táctica en el cabeceo; hacen de Borges un jugador de confianza para su técnico Jeaustin Campos, quién le da la oportunidad en el conjunto morado.

De su estratega, quién tomó las riendas del equipo al ser escogido Hernán Medford como técnico de la Selección Nacional, el creativo opina que: “Los dos venían de la misma escuela, entonces Jeaustin sabía lo que estaba haciendo Hernán y además tenía la experiencia de haber sido jugador”.

Como miembro de uno de los equipos favorito del país, el morado espera seguir sumando campeonatos, llegar a un Mundial de Clubes, y lo que más le gusta del fútbol: seguir despertando pasiones en gente que no conoce.


Mundialista

La convocatoria para el Mundial en Perú 2005 en su categoría sub-17, es considerada por Celso como su mejor experiencia futbolística hasta el momento: “Es importante por el hecho de la importancia que se le da a todo, de la gente que está encima de uno y jugar contra naciones que nunca había escuchado (…) Es lo más grande del fútbol y tener esa experiencia siendo uno tan chiquitillo, le sirve de base para lo que es la carrera después”, afirmó.

El haber participado anteriormente en una justa deportiva FIFA, fue un factor a favor en la clasificación para el Mundial sub-20 a realizarse en Canadá, pues logró anotar en una ocasión y destacó por su buen juego.

“Me imagino que va a ser todavía más bonito que el sub-17, porque en ese todavía lo veían a uno como niño, como sin madurar; ya ahora con la sub-20 es el tiempo de dar el salto”, dijo el jugador que anhela ser parte del equipo inglés Chelsea.


“Mi familia es el balance entre la fantasía del fútbol y la realidad”

Así como lo dijo Celso, la familia es parte importante en su vida.

El poco tiempo que tiene su padre por su trabajo en el exterior, hace de compartir en familia algo difícil: “Mi mamá ya tiene 17 años de estar en esto (reflexiona sobre la cantidad de años de matrimonio de sus padres), ella ya sabe como manejarlo, pero si ha sido difícil para nosotros. Por ejemplo, a veces yo quería que mi papá fuera a verme jugar y no estaba…casi todo eso le tocó a mi mamá, entonces digamos que se volvió el pilar en la casa”, contó con una mirada pensativa.

Hablar con Celso y no preguntarle sobre su padre es inevitable, pues su relación con el balón lo ha hecho una persona conocida tanto nacional como internacionalmente, “es un orgullo, algo muy significativo pero muy duro porque como en todo trabajo hay pros y contras, y a veces situaciones como cuando recibimos amenazas pesan”, comentó refiriéndose al disgusto de los aficionados por el trabajo de Guimaraes como seleccionador nacional.

Agregó que el mayor consejo que ha recibido de su progenitor es ser siempre humilde, valor que tiene siempre presente tanto en la cancha como fuera de ella.

De su mamá, Lina Mora, comparte que es su mayor crítica porque siempre está pendiente de lo que hace, “es mi crítica cultural” enfatizó. Además, con una voz agradecida comentó lo orgullosos que se sienten sus padres y su hermano Mauro por el desempeño que pone en el terreno de juego, parte de la motivación para seguir adelante.


“Soy auténtico, soy un payaso”

Basta pasar un rato con este joven, para contagiarse de la alegría que lo caracteriza. Siempre se muestra como una persona chistosa, que disfruta la vida con su manera de ser tan auténtica.

Su vida la divide entre el fútbol, familia, estudio y amigos, “me tengo que organizar bien, porque por ejemplo yo entreno de lunes a sábado y juego domingo, voy los lunes y miércoles en la noche a la universidad, y los ratos libres los paso con mi familia o amigos”, comentó el popular jugador.

En cuanto a sus amistades, “Chel”, como es conocido por sus amigos, destaca que las principales cualidades que busca en ellas es la lealtad y confianza, aspectos que encontró en su mejor amigo Jason Villalta.

“Como amigo es simplemente lo máximo, de los que de verdad siempre están ahí y por más cliché que suene, de los que conocen tus defectos y aún así se quedan a tu lado. Es una persona a la que de verdad admiro por la increíble cantidad de cualidades que posee, es divertido, amable, noble, siempre tiene una sonrisa y una actitud muy positiva. Si tiene que reír con vos ríe, y si tiene que llorar con vos llora,”, destacó Villalta quién conoce a Celso desde hace nueve años.

Ser figura pública no es algo que lo desvela, pero si reconoce que serlo en ocasiones le da satisfacciones: “El hecho de provocar felicidad a las personas que simplemente como quieren a Saprissa, lo estiman a uno, son cosas que me dejan pensando”, comentó con una sonrisa en su cara.

Adicional a su oficio de futbolista, Celso se dedica a estudiar publicidad, “empecé estudiando periodismo porque me llamaba la atención el hecho de entretener a una población con opiniones mías, pero después le perdí el interés y busqué una carrera que me ayudara a impactar de otra forma a la sociedad, y con publicidad lo puedo lograr”.

Sus metas son claras: graduarse antes de los 25 años, independizarse y seguir recolectando triunfos con el fútbol; por eso es que ante la consulta de qué sería de no haber sido futbolista responde: “No sé para que otras cosas soy bueno, mejor no me pongo a pensar en lo que hubiera sido, sino en lo que soy”.










miércoles, 14 de febrero de 2007

...Una entrevista


Rónald González

Vida de dos pasiones

El fútbol y la familia
llenan la vida del ex
defensa costarricense.


Mónica Elizondo M.

Fue una invitación a una prueba con el Club Sport Uruguay, en el año 1986, el inicio de una gran etapa para Rónald González Brenes, pues después de participar en el grupo juvenil de dicho equipo, obtuvo en 1987 el campeonato con la segunda división, y avanzó a la máxima categoría del fútbol costarricense.
“El Club Sport Uruguay significa mi vitrina, mi puerta de entrada al fútbol nacional; siempre lo nombro porque ahí fue donde empecé. Estoy muy orgulloso de haber sido jugador del Uruguay de Coronado”, declaró González.
Su desempeño en primera división, dio paso a una convocatoria en el 89 para el mundial juvenil en Arabia Saudita, pero un año más tarde, como él lo afirma, llegó la convocatoria más importante de su vida, el llamado al primer mundial donde Costa Rica participaría: Italia 90. En ese evento, Rónald era el más joven de la delegación, y como recuerdo se trajo la anotación de un gol contra Checoslovaquia.
“La convocatoria de Italia 90 ha sido la convocatoria más importante de mi vida, digo yo que fue una puerta al fútbol internacional y de alta competición, ya que después de eso, me quedé año y medio en Europa y fue donde comencé a conocer más, me gané un puesto en la selección como capitán, me consolidé en mi equipo (que en ese momento era Saprissa) y el gol que fue el que me dio la oportunidad de que me contrataran en el exterior”, expresó el ex mundialista.
En el exterior, González jugó en cuatro países diferentes. El primer país del exterior donde intervino fue Yugoslavia, un país donde además de conocer y compartir culturalmente, sufrió los estragos de la guerra en el 91, por lo que se tuvo que ir para Austria.
Años más tarde, militó en países como México y Guatemala, donde según dice, no fue un cambio extremo y siempre vivió bien con su familia.

Su verdadero equipo
Después de jugar con Coronado, vino el Deportivo Saprissa. Este equipo, siempre fue la agrupación favorita de Rónald, “toda la vida he sido saprissista, desde pequeñito mis padres me uniformaban de Saprissa, siempre lo tuve”, recuerda.
“Jugar con el Saprissa fue todo, yo tuve la oportunidad de jugar en primera acá con el Herediano y Uruguay, a este último a pesar de que lo quiero muchísimo, no puedo compararlo con el nivel de Saprissa, su infraestructura, más consolidado, con mucho más afición…cuando la gente te quiere, te quiere, y estar con este equipo ha sido una de las más bellas experiencias de mi vida”, agregó el ex jugador saprissista.
Al cuestionarle que pensaba sobre la frase: “El significado de Saprissa no está en el diccionario, está en el alma” (Jorge Vergara), opinó que: “Lo que él quiso decir con esa frase, es que el verdadero saprissista tiene que sentirlo de corazón, osea, es un sentimiento que arraiga el amor a Costa Rica, a los colores, eso precisamente porque él dispuso que no tenía que haber extranjeros en el equipo, entonces, el jugador de Saprissa tiene que estar identificado con los colores, ser saprissista de corazón, vivir y sentir esa camiseta, no como antes que venían se ganaban una plata y se iban…aquí tienen que vivirlo”.
Experiencias con el plantel morado sobraron, pero tal vez la del Mundial de Clubes fue crucial para su carrera futbolística.
En el Mundial de Clubes realizado en Japón, logró disfrutar lo que no pudo cuando asistió al mayor con escasos 19 años, “este sí lo disfrute al máximo, estuvo lindísimo, bellísimo país, terminamos en tercer lugar dejando a Costa Rica muy en alto, jugué todos los partidos, me fue muy bien”, declaró con entusiasmo el ex jugador.
Además, reiteró su posición respecto del retiro: “Yo desde un principio hablé que me iba después del mundial, eso lo hablé muy claro…siempre quise terminar bien, como persona funcional, sin lesiones, sin problemas, sin tener que brincar de equipo en equipo, que la gente pensara que siempre fui un jugador deseado y no sobrado. Tomé la decisión de irme casi a mis 36 años, porque creo que ya era suficiente tiempo de jugar, suficientes viajes, concentraciones, estrés, problemas, osea, ya era el tiempo para terminar”.

Fuera de la cancha
Su vida fuera de la cancha se reduce al amor que siente por su familia, “Mi familia lo es todo, sin ellos prácticamente no sería nada. Todo se lo debo a ellos; en su momento a mamá que me cuidó, a mis hermanos que me apoyaron, a mi esposa que siempre ha sido una buena consejera y a mis hijos que son mi inspiración”, dijo con una voz suave. El Rónald que mostraba coraje en la cancha, se vuelve un hombre dulce, hogareño, pero sobre todo dedicado 100% a sus hijos, a los que deja todas las mañanas en la escuela y apoya en todas sus actividades extracurriculares.
Se desarrolló en una familia donde su papá los abandonó hace 30 años, situación que los unió con sus otros tres hermano y con su mamá. Desde chiquito asumió compromisos, papeles importantes como el de “criar como un padre” al menor de los hermanos, Jorge. Las vivencias de pequeño de este ser humano, generaron ese amor y respeto tan grande para con su familia, a lo igual como emitir todos esos valores ausentes en su infancia a sus dos retoños.

Después del retiro
Por el momento, González entrena al Saprissa de la segunda división junto con Enrique Rivers, está al tanto de sus dos negocios (una agencia de viajes y una tienda de electrónica en Cartago) y ayuda a su esposa con el bufete de abogados de su propiedad.
Pretende matricularse en un curso de inglés y trabaja para cumplir su mayor sueño: ser entrenador de fútbol. En cuanto a los rumores de su deseo por convertirse en representante de jugadores manifestó: “Lo de representar jugadores depende, depende de que Saprissa lo quiera hacer conmigo o tal vez yo más adelante lo pueda hacer independientemente, pero eso todavía lo tengo stand by”.
Así es Rónald González, apasionado por su familia y por el deporte que lo dio a conocer: el fútbol.

martes, 13 de febrero de 2007

A manera de respuesta…17 de junio, 2006





…yo no tengo táctica ni estrategia, pero el mirarte es una necesidad, aprender de ti es un deseo, y el quererte está dentro de mí.
Escucharte es una de las acciones más maravillosas, pues tu voz suele ser una dulce música para mis oídos, una música que desearía no dejar de escuchar por un buen lapso de tiempo…
Quedarte en mi recuerdo?...ya lo estás. No es necesario vender simulacros, contigo todo es una realidad, una realidad que se suele tornar en sueño.
Y sabes qué?, no es que en algún momento te necesite, es que se acabe la sensación de necesitarte.