Celso Borges
Joven triunfador
A sus 18 años es un ganador que
acumula grandes experiencias y aun
tiene para más.
Mónica Elizondo M.
Crecer al lado de un padre exfutbolista y director técnico, como lo es Alexandre Borges Guimaraes, no hace dudar a Celso Borges al decir que desde niño quiso hacer del fútbol un estilo de vida.
Así es como desde los diez años de edad, Borges practica el deporte que es su gran pasión. De la escuela de fútbol del Deportivo Saprissa en Jardines de Tibás, fue escalando hasta llegar a la máxima categoría del balompié nacional con tan sólo 17 años.
El joven futbolista fue ascendido a la primera división de las filas moradas después de ocho años de trabajo en la institución. “Siempre me gustó el Saprissa…Más que un club, es el club que me vio crecer y me dio las bases para ser cada día un mejor futbolista. El ascenso a primera división es el premio a ocho años de trabajo”, aseguró Celso en su casa de habitación mientras jugaba con su perro “Chopin”.
Enseñanzas y experiencia en el equipo morado sobran, pero además de defender la camiseta con jugadores que de niño admiraba como Wálter Centeno, el jugador cuenta que: “Yo estoy a la par de José Francisco Porras, y es mucho lo que he aprendido, como humildad, perseverancia, confianza, liderazgo”.
Otro valor que Borges rescata del camerino es el compañerismo, por lo que ante la pregunta de quién es su mejor compañero contesta: “Todos, todos…Obviamente como uno está joven se lleva mejor con los jovencillos, con los recién ascendidos”.
Su labor de creatividad, control de balón, precisión en pases largos, potente remate de pierna derecha y buena táctica en el cabeceo; hacen de Borges un jugador de confianza para su técnico Jeaustin Campos, quién le da la oportunidad en el conjunto morado.
De su estratega, quién tomó las riendas del equipo al ser escogido Hernán Medford como técnico de la Selección Nacional, el creativo opina que: “Los dos venían de la misma escuela, entonces Jeaustin sabía lo que estaba haciendo Hernán y además tenía la experiencia de haber sido jugador”.
Como miembro de uno de los equipos favorito del país, el morado espera seguir sumando campeonatos, llegar a un Mundial de Clubes, y lo que más le gusta del fútbol: seguir despertando pasiones en gente que no conoce.
Mundialista
La convocatoria para el Mundial en Perú 2005 en su categoría sub-17, es considerada por Celso como su mejor experiencia futbolística hasta el momento: “Es importante por el hecho de la importancia que se le da a todo, de la gente que está encima de uno y jugar contra naciones que nunca había escuchado (…) Es lo más grande del fútbol y tener esa experiencia siendo uno tan chiquitillo, le sirve de base para lo que es la carrera después”, afirmó.
El haber participado anteriormente en una justa deportiva FIFA, fue un factor a favor en la clasificación para el Mundial sub-20 a realizarse en Canadá, pues logró anotar en una ocasión y destacó por su buen juego.
“Me imagino que va a ser todavía más bonito que el sub-17, porque en ese todavía lo veían a uno como niño, como sin madurar; ya ahora con la sub-20 es el tiempo de dar el salto”, dijo el jugador que anhela ser parte del equipo inglés Chelsea.
“Mi familia es el balance entre la fantasía del fútbol y la realidad”
Así como lo dijo Celso, la familia es parte importante en su vida.
El poco tiempo que tiene su padre por su trabajo en el exterior, hace de compartir en familia algo difícil: “Mi mamá ya tiene 17 años de estar en esto (reflexiona sobre la cantidad de años de matrimonio de sus padres), ella ya sabe como manejarlo, pero si ha sido difícil para nosotros. Por ejemplo, a veces yo quería que mi papá fuera a verme jugar y no estaba…casi todo eso le tocó a mi mamá, entonces digamos que se volvió el pilar en la casa”, contó con una mirada pensativa.
Hablar con Celso y no preguntarle sobre su padre es inevitable, pues su relación con el balón lo ha hecho una persona conocida tanto nacional como internacionalmente, “es un orgullo, algo muy significativo pero muy duro porque como en todo trabajo hay pros y contras, y a veces situaciones como cuando recibimos amenazas pesan”, comentó refiriéndose al disgusto de los aficionados por el trabajo de Guimaraes como seleccionador nacional.
Agregó que el mayor consejo que ha recibido de su progenitor es ser siempre humilde, valor que tiene siempre presente tanto en la cancha como fuera de ella.
De su mamá, Lina Mora, comparte que es su mayor crítica porque siempre está pendiente de lo que hace, “es mi crítica cultural” enfatizó. Además, con una voz agradecida comentó lo orgullosos que se sienten sus padres y su hermano Mauro por el desempeño que pone en el terreno de juego, parte de la motivación para seguir adelante.
“Soy auténtico, soy un payaso”
Basta pasar un rato con este joven, para contagiarse de la alegría que lo caracteriza. Siempre se muestra como una persona chistosa, que disfruta la vida con su manera de ser tan auténtica.
Su vida la divide entre el fútbol, familia, estudio y amigos, “me tengo que organizar bien, porque por ejemplo yo entreno de lunes a sábado y juego domingo, voy los lunes y miércoles en la noche a la universidad, y los ratos libres los paso con mi familia o amigos”, comentó el popular jugador.
En cuanto a sus amistades, “Chel”, como es conocido por sus amigos, destaca que las principales cualidades que busca en ellas es la lealtad y confianza, aspectos que encontró en su mejor amigo Jason Villalta.
“Como amigo es simplemente lo máximo, de los que de verdad siempre están ahí y por más cliché que suene, de los que conocen tus defectos y aún así se quedan a tu lado. Es una persona a la que de verdad admiro por la increíble cantidad de cualidades que posee, es divertido, amable, noble, siempre tiene una sonrisa y una actitud muy positiva. Si tiene que reír con vos ríe, y si tiene que llorar con vos llora,”, destacó Villalta quién conoce a Celso desde hace nueve años.
Ser figura pública no es algo que lo desvela, pero si reconoce que serlo en ocasiones le da satisfacciones: “El hecho de provocar felicidad a las personas que simplemente como quieren a Saprissa, lo estiman a uno, son cosas que me dejan pensando”, comentó con una sonrisa en su cara.
Adicional a su oficio de futbolista, Celso se dedica a estudiar publicidad, “empecé estudiando periodismo porque me llamaba la atención el hecho de entretener a una población con opiniones mías, pero después le perdí el interés y busqué una carrera que me ayudara a impactar de otra forma a la sociedad, y con publicidad lo puedo lograr”.
Sus metas son claras: graduarse antes de los 25 años, independizarse y seguir recolectando triunfos con el fútbol; por eso es que ante la consulta de qué sería de no haber sido futbolista responde: “No sé para que otras cosas soy bueno, mejor no me pongo a pensar en lo que hubiera sido, sino en lo que soy”.